Hoy en día vivimos en un mundo cada vez más inclusivo en lo que a igualdad de oportunidades se refiere. Sin embargo, cuando abordamos el fútbol en su categoría femenina salen a la luz diversos problemas. Al ya preocupante problema de la igualdad salarial respecto del deporte masculino, este año se le ha sumado el COVID-19. Y es que este virus que ha arruinado ya la vida de mucha gente ha supuesto un impacto bestial en la economía, ya maltrecha, del fútbol femenino.
Es por ello que con una economía bastante tocada a nivel mundial, nos hace plantearnos qué es lo que va a pasar con esta rama del deporte. Si ya antes los fondos que se le destinaban eran pocos, es fácil poder imaginar que en los próximos meses y años estos serán incluso menores.
¿Qué soluciones podemos buscar para que esta situación tan lamentable no suceda? Una difícil pregunta que tiene una complicada respuesta. Probablemente lo más justo sería repartir las mas que probables ayudas que recibirá el fútbol masculino con el femenino porque, no olvidemos los sueldos desorbitados que cobran los hombres. Pero, probablemente, si se pusiese este plan de ayuda sobre la mesa más de uno se negaría y entraríamos en un terreno bastante pantanoso.
Se debería hacer algo, sea lo que sea, para no dinamitar todos los esfuerzos que hemos hecho como sociedad para llegar a un deporte igualitario. De lo contrario, sería una pena tener que ver desaparecer el fútbol femenino.



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